En un horno holandés u olla grande, que no sea de aluminio, sobre calor medio-caliente el aceite de oliva.
Agregue la cebolla morada y amarilla o blanca y saltee aproximadamente 15 minutos, hasta marchitar.
Agregue el azúcar y continúe cocinando, moviendo frecuentemente, 30 ó 40 minutos más, hasta que las cebollas tomen color y se caramelicen. (Si las cebollas empiezan a dorarse demasiado al caramelizarse, reduzca la temperatura ligeramente.)
Precaliente el horno a 180°C (350°F).
Agregue el caldo, ajo, hoja de laurel y vino a la sartén. Tape parcialmente y hierva 30 minutos a fuego lento, hasta que se mezclen los sabores.
Mientras tanto, tueste las rebanadas de pan baguette. Acomode las rebanadas en una sola capa sobre una charola para hornear y tueste en el horno de 5 a 7 minutos, hasta dorar, teniendo cuidado de que no se quemen.
Agregue el tomillo y sazone al gusto con sal y pimienta. Deseche la hoja de laurel.
Para servir:
precaliente el asador. Vierta la sopa en tazones refractarios individuales.
Coloque 2 ó 3 rebanadas de pan baguette sobre cada porción y espolvoree uniformemente con el queso.
Acomode los refractarios sobre una charola para hornear y coloque bajo el asador, aproximadamente a 10 cm (4 in) de distancia.
Ase de 3 a 4 minutos, hasta que el queso burbujee y se dore ligeramente.
Adorne con un poco de perejil sobre cada tazón y sirva de inmediato.